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Rosa de Montúfar y Larrea-Zurbano

Rosa de Montúfar y Larrea (anónimo).
Rosa de Montúfar y Larrea (Quito, diciembre de 1783 - ibídem, 12 de noviembre de 1860), fue una aristócrata de la época colonial quiteña, que como hija del II Marqués de Selva Alegre se involucró activamente en los procesos independentistas que tuvieron lugar en la ciudad entre 1809 y 1812, y después junto a su esposo en 1822, por lo que es considerada una prócer de la Independencia ecuatoriana.

Biografía

Nacida en la ciudad de Quito a mediados del mes de diciembre de 1783, aunque se desconoce la fecha exacta, era la única mujer entre los seis hijos de Juan Pío de Montúfar, II marqués de Selva Alegre y prócer de la Independencia ecuatoriana, y de la dama criolla Josefa Teresa de Larrea-Zurbano y Villavicencio.

Era descrita como una mujer distinguida, de porte altivo y luminosos ojos azules, cualidades físicas a las que se sumaba un carácter decidido. Su esmerada educación para una mujer de su época, fruto del pensamiento ilustrado de su padre, se vio reflejada cuando debió hacerse cargo con éxito de las propiedades familiares entre 1809 y 1812.

Después de que fracasara la Junta de Gobierno de 1809, el conde Ruiz de Castilla ordenó la aprensión de los involucrados, siendo Rosa el único miembro de los Montúfar que no tenía orden de prisión. Se encargó entonces de esconder en las haciendas a su padre, su tío Pedro y otros conjurados. Con apenas 25 años coordinó los trámites legales de defensa ante las cortes y de reclamación de los bienes confiscados, que llevó a cabo con gran entereza y habilidad.

A pesar de las precauciones, su tío Pedro fue encontrado y conducido al Cuartel Real, de donde sería rescatado por la misma Rosa y su amiga María Ontaneda y Larraín, que aprovecharon una visita en la que se les permitió quedarse hasta tarde para presenciar una partida de cartas, y una vez que los soldados estuvieron distraídos, vistieron a Pedro con sus ropajes femeninos y lo sacaron del edificio hacia la capilla mortuoria que los Montúfar en El Tejar, hasta donde Rosa le llevaba comida y noticias cada noche.

En diciembre de 1811, su hermano Carlos estableció el Estado de Quito en total independencia de España. Durante éste período Rosa se puso al frente de las propiedades familiares y mantuvo aprovisionadas a las tropas con lo que en ellas se producía, paleando levemente el bloqueo que le habían impuesto Bogotá, Lima y Guayaquil.

Los primeros días de febrero de 1812 Rosa y su prima María Mercedes fueron interceptadas por tropas realistas mientras se desplazaba hacia el norte del país, pero las jóvenes huyeron hacia Pomasqui y, desde allí, regresaron a Quito disfrazadas como frailes para continuar defendiendo la efímera independencia lograda, que llegaría a su fin el 1 de diciembre tras la Batalla de Ibarra.

En 1813 su padre fue aprehendido y conducido a la ciudad de Loja para ser juzgado, por lo que Rosa emprendió el largo viaje cabalgando a la usanza varonil para intentar comprar la liberación del marqués con dos mil pesos, pero había llegado tarde ya que éste se encontraba rumbo a España.

El 24 de enero de 1815 contrajo matrimonio con el general Vicente Aguirre y Mendoza, con quien tuvo dos hijos. Aguirre, de convicciones independentistas, recibiría el total apoyo de su esposa cuando éste se unió al ejército de Simón Bolívar.

Después de algunos años en los que luchó infructuosamente con el repuesto Gobierno español para que le fueran devueltas sus propiedades confiscadas, Rosa y su esposo Vicente se unieron a la causa del bando independentista bolivariano, al que aportaron con dinero para comprar la lealtad de soldados realistas, vituallas y los esclavos de sus propias haciendas para que se enlisten como soldados.

Mediante algunos de sus sirvientes, Rosa ayudó a huir al general Mires y a otros jefes libertarios que estaban presos en la ciudad de Quito, conduciéndolos a su hacienda en el valle de Los Chillos, donde además acogió en 1822 al mariscal Antonio José de Sucre y sus tropas antes de la Batalla de Pichincha.

Después del triunfo de Pichincha, que consagró la libertad del Ecuador en la Gran Colombia, Rosa se convirtió en amiga personal del Gran Mariscal de Ayacucho y de su esposa, la Marquesa de Solanda. Poco se conoce de las actividades que realizó durante sus últimos años; aunque sí recuperó sus haciendas y propiedades confiscadas por los españoles.

Rosa de Montúfar falleció el 12 de noviembre de 1860 en la ciudad de Quito, cuando contaba con 77 años de edad, siendo sepultada en la capilla familiar en el convento de El Tejar. Junto con su tío Pedro, se convirtieron en los únicos Montúfar que alcanzaron a vivir plenamente la libertad republicana posterior a la Independencia.

Fotografía de Rosa de Montúfar y Larrea, alrededor
de 1840. Sufría de una enfermedad que no le permitía
cerrar la mandíbula y por eso aparece retratada con
una pieza de tela que la sostiene desde la cabeza.

Firma de Rosa Montúfar Larrea.

Prohibida la reproducción total o parcial si autorización de Héctor López Molina (contacto: hflopez2000@gmail.com).